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CORNELIA FRENTE AL ESPEJO

Silvina Ocampo

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Fragmento

INTRODUCCIÓN

Para poder comenzar…

Con frecuencia, y muchas veces como cliché, decimos que la realidad es mejor que un falso sueño. Aun si estás de acuerdo con esta afirmación pensarás sin duda que “despertar duele”. Mirar de frente lo que estamos viviendo y tener que dar una respuesta a esa realidad no es cosa fácil, particularmente cuando se trata de una relación amorosa en la que se ha invertido tanta vida, tanto tiempo, tantas expectativas y todo el corazón.

Si tienes este libro en tus manos es porque seguramente estás viviendo situaciones de duda y de indecisión en relación con tu vida de pareja. Lo primero que queremos decirte es que no estás solo en este predicamento; aproximadamente el 20% de los habitantes de nuestro planeta están cruzando también el incierto sendero de decidir si terminar o continuar con una relación.

De hecho nosotros mismos hemos recorrido ese camino de manera personal, por lo que conocemos bien sus vericuetos, sus dolores, sus angustias y los grandes aciertos a los que puede llevarte también. Si bien el trayecto que implica una determinación así no es un camino fácil, es posible transitarlo con el mayor cuidado posible, con un suficiente grado de conciencia, y con grandes probabilidades de llegar a una buena resolución. Más allá de nuestra experiencia personal y de nuestra formación académica, trabajar por años con parejas nos ha permitido acompañar a muchas de ellas en esta compleja decisión entre romper o permanecer juntos y luchar por lo que quieren.

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Si bien parece claro que las relaciones lastimosas y abusivas merecen ser terminadas, no siempre se tiene la certeza de que eso es lo que se está viviendo en el intercambio de pareja, y menos aún del impacto que tiene la relación violenta en el bienestar personal y en la vida de todos los implicados. Si esto que parece obvio puede tomar años de asimilación, ¿qué decir de las relaciones “pobres o planas” que sin ser violentas o abusivas generan una brecha de afinidades que lleva a la pareja a caer en el tedio, en la desolación y en la falta de conexión?

Muchas relaciones no atraviesan crisis abruptas ni situaciones límite que requieran un cuestionamiento abierto y puntual. Es más frecuente, por el contrario, experimentar que la vida en común se ha convertido sigilosamente en dos vidas paralelas, y que si bien hay momentos buenos, y los hubo en el pasado al por mayor, en el día a día, y sin necesidad de grandes pleitos o de catástrofes emocionales, la distancia entre uno y otro aumenta paso a paso dejando un vacío interno y relacional.

¿Cuándo es momento de luchar? ¿Cuándo es tiempo de reconocer el desgaste y claudicar? ¿Cómo hacer caso a los anhelos profundos y a los valores e intereses personales sin actuar con rigidez o, por el contrario, con liviandad? ¿Por qué o para qué hacer un movimiento que tendría implicaciones para uno mismo y para tantos que también se pueden impactar?

No importa qué tipo de relación tengamos: de corta o larga duración, con o sin hijos, seamos homosexuales o heterosexuales, ricos o pobres, jóvenes o viejos, cuestionar la continuidad de la vida de pareja siempre es difícil para quienes se encuentran en ese lugar.

“No soy de aquí ni soy de allá…”

Sin embargo, permanecer en el “limbo”, dudando, “yendo y viniendo” en tu mente, sin avanzar en alguna dirección o sin posicionarte en algún lugar, genera en ti un estado de desorientación y desgaste. Si has invertido mucha energía en un estado de perenne indecisión, seguramente experimentarás algunos de estos efectos en tu vida:

•Una dificultad para hacer proyectos a largo plazo, tanto en tu relación de pareja como en otras áreas de tu vida, pues al no estar convencido de que en tu pareja está tu deseo y tu intención, la vacilación y el malestar te impiden visualizar el futuro.

•Una tendencia a negar lo bueno de tu pasado amoroso con esa persona y a minimizar lo que sí has crecido y disfrutado con ella.

•El “ir y venir interno” te puede impedir también concentrarte en el ahora de tus acciones, pues recurrentemente surgen la incomodidad y la duda que te impulsan a cuestionar y a reflexionar, distrayéndote de lo que estás llevando a cabo o viviendo en el momento presente.

•Mucha energía desperdiciada en sostener mecanismos defensivos —de evasión y de negación entre otros— para acallar las preguntas internas que plantea el dilema en el que te encuentras.

•Probablemente te has convertido más en un observador de tu pareja que en un auténtico compañero: señalando para ti o para ella lo que no te gusta, lo que te molesta, lo que cambiarías, dejando de lado lo que sí tienen y lo que sí hay.

•Esto, al tiempo que genera una distancia en la relación y una desconexión clara con el otro, aumenta la brecha de afectos y afinidades entre ustedes.

•Tal vez experimentas la fantasía —o el hecho real— de estar con alguien más que se ajuste a lo que necesitas y se adecue a quien eres hoy. Esta vivencia puede asustarte, al tiempo que te distrae y te motiva con la esperanza de tener en el futuro una vida mejor.

•Y no podemos dejar de mencionar la posibilidad de que presentes ya algunos síntomas físicos como cansancio, insomnio, somatizaciones, o bien malestares emocionales como depresión, ansiedad, agresividad, culpa o miedo, que merman tu desempeño general y tu bienestar integral.

¿Será que la hacemos juntos? ¿Lo que me cansa y preocupa mejorará o empeorará con el tiempo? ¿Qué pasará si mejoran las cosas? ¿Qué pasará si empeora esta situación? ¿Puedo restablecer las cosas yo solo o necesito de la ayuda de alguien en particular? Si dejo la relación ¿mi futuro será mejor o peor de lo que estoy viviendo? Si continúo con esta pareja ¿podré lograr un mayor grado de bienestar y satisfacción?

La coyuntura que se te presenta es una etapa que requiere de tu concentración y cuestionamiento para atravesarla oportunamente y llegar a buen puerto. Sea lo que sea que decidas, puedes salir de ese impasse cuidando de ti y de los que te rodean; sea cual sea tu lugar de arribo, será un espacio seguro, y un mejor territorio para vivir. Hoy no puedes tener la respuesta concreta, ¡suéltala!; de hecho te será de más ayuda tolerar el malestar que te genera la incertidumbre que experimentas e introducirte en el proceso de decisión que estás por iniciar. No olvides que mereces una vida de paz y crecimiento, y que eres acreedor a un grado suficiente de satisfacción y felicidad; disponerte adecuadamente a cuestionar lo que estás viviendo te liberará del estrés de la indecisión y te dará los lineamientos para continuar.

Me quedo o me voy es un libro que te aproximará a la respuesta que estás buscando, siempre y cuando estés realmente interesado en obtener claridad y asumir responsabilidad; no existen respuestas mágicas y menos soluciones que provengan del exterior. Hay quienes dicen querer una solución a la situación que viven pero en el fondo se sienten cómodos “quedándose suspendidos en el aire” para no tener que enfrentar su realidad.

En cualquier caso, decidir qué es lo mejor para ti te hará vivir infinitamente más feliz y tranquilo de lo que estás ahora. Por más complejo y “empedrado” que sea el camino que emprendas para lograrlo, será mejor que la ambivalencia e insatisfacción que hoy experimentas. El resultado de una buena decisión te permitirá crear una realidad más acorde a quien eres tú hoy. ¡ Experimentar la permanente duda de continuar o terminar, buscando a diario los signos que te den la respuesta, es desgastante y frustrante!

La propuesta que tenemos para ti en este libro se basa en:

1)La experiencia de mucha gente a la que hemos acompañado a decidir si terminar o continuar una relación.

2)Nuestra propia experiencia de vida.

3)El estudio profesional que tenemos de las relaciones humanas, el amor, el desamor y la pareja.

4)Pero, sobre todo, en el reconocimiento de tu propia sensación interna, más allá “de lo que debe o no debe ser”. Hay claves y puntos que te permitirán reconocer la respuesta en tu interior. No haremos magia, ni lanzaremos premisas que no tengan nada que ver con lo que tú has sentido, vivido y visto de tu pareja y tu relación; por el contrario, trataremos de que reconozcas y tomes en serio tu propia experiencia.

Si bien no hay recetas de cocina para tomar una decisión así, sí existe un proceso de reflexión que te ayudará a tener más elementos para clarificar lo que es bueno y constructivo para ti y para los que te rodean.

Terminar no es fácil,
pero tampoco es el fin del mundo…

Algo que aumenta la complejidad de una decisión como la que estás tomando es la idea de que los que se divorcian son débiles o fracasados, que la vida de pareja es mejor que la soltería, que es mejor durar que claudicar. Sin duda la sociedad privilegia la vida de pareja y de alguna manera aún estigmatiza los divorcios, las separaciones y la vida en soltería; se escucha entre dientes o explícitamente “que los solteros son egoístas porque no se sacrifican más”, “que no podrán rehacer la vida”, “que lastimarán a los hijos”, “que su economía empeorará”, “que difícilmente lograrán ser aceptados por su entorno…”

Nosotros honramos la vida de pareja, consideramos que un buen amor trae infinitas posibilidades a los individuos y a las familias, creemos también que acompañarse de alguien amorosamente es una fuente de dicha, crecimiento y satisfacción, pero también estamos convencidos de que hay que permanecer en las relaciones de pareja por buenas razones y no por lindos sueños y buenas intenciones.

La sociedad se ha vuelto paulatinamente más abierta ante la posibilidad de un rompimiento amoroso y la construcción de nuevos modelos de vida personal, de pareja y familiar, pero aún pesa el tabú del divorcio, la separación y la soltería. De cualquier modo sabemos que hoy más que nunca es insuficiente hacer pareja por las razones sociales y económicas de antaño, que con los dictámenes que hacían imperativa la reproducción, la producción y la sobrevivencia promovían “aguantar” y preservar la relación a cualquier costo.

Muchas relaciones de mala calidad perduran por razones equivocadas y por miedos infundados. Por más que la pareja desee lo mejor para su familia y sus hijos, existen situaciones en las cuales se sufre más al interior de la relación de lo que se disfruta, y se desarrolla menos el propio potencial de lo que se desea.

El entorno a veces mira una máscara “positiva” de la relación, y la festeja, pero lo realmente importante es la calidad de vida de la pareja detrás de esa máscara. ¿Se vale permanecer por miedo a lastimar a otros? ¿Es adecuado quedarse para probar nuestra bondad y nuestro compromiso? ¿Tiene sentido sacrificarse para evitar costos económicos? ¿Es oportuno quedarse por los hijos? ¿Por los padres? ¿Por Dios? En ocasiones el ejemplo que queremos dar de “pareja fuerte que dura por toda la vida” resulta ser, en lo recóndito de la vida familiar, un ejemplo de sufrimiento y temor.

Por otra parte, también ocurre que existen relaciones que aún podrían ser actualizadas y renegociadas y que se dejan morir sin hacer el suficiente trabajo que implica una “recontratación”. ¿Por qué “aventar la toalla” antes de tiempo? Pareciera que en un mundo que privilegia las soluciones rápidas, sin ser necesariamente las mejores, que desprecia la tolerancia a la frustración y que dificulta posponer la gratificación inmediata con el lema de “usar y tirar”, se hace difícil la posibilidad de trabajar en las entrañas de la vida amorosa y en las dinámicas inoperantes de la relación.

Probar nuevos esquemas, establecer acuerdos actualizados y crear estrategias que reinventen la relación y renueven la convivencia, son posibilidades que han de agotarse antes de decidir terminar. Muchas parejas salen airosas de momentos áridos y desafortunados. Si permanentemente nos actualizamos en temas de tecnología, de desarrollo profesional, de moda, de gustos e intereses, ¿cómo es que pensamos que la relación de pareja quedará inmune a los vertiginosos cambios sociales y que sin mayor esfuerzo el corazón se adaptará a toda transición?

Vivir en pareja en la actualidad enfrenta retos relativamente nuevos para el ser humano: no basta, como en otros tiempos, ser buen padre o madre, buen proveedor o impecable ama de casa. Los avances científicos y tecnológicos que abren infinidad de puertas y experiencias —que además aumentan la posibilidad de vivir muchos más años y con mejor calidad—, y los movimientos sociales como la revolución sexual, el feminismo con su consecuente lenta pero constante debilitación del patriarcado, han puesto a la vida de pareja en un torbellino de transformación que difícilmente alcanzamos a visualizar, a digerir y a afrontar. A veces pensamos que nuestra insatisfacción amorosa se debe a un error de elección o a una falla personal, sin considerar el sinfín de factores que han entrado en juego para evaluar hoy la calidad de nuestras relaciones sociales en general y de nuestra vida de pareja en particular.

Así, el mundo recién transformado ha puesto en crisis muchas instituciones, entre ellas la institución matrimonial y los convencionales roles y acuerdos amorosos. Las expectativas de los miembros de una pareja se han transformado. El divorcio como herramienta aceptada y accesible para dar fin a las relaciones matrimoniales abre la posibilidad de la construcción y reconstrucción de relaciones amorosas diversas y promueve la creación de nuevos y creativos estilos de vida familiar.

Un rompimiento o un divorcio no es igual a fracaso —un divorcio oportuno y bien manejado puede ser saludable y constructivo—, así como durar cincuenta años de casado no necesariamente significa éxito. Cada persona tiene una definición diferente para una relación feliz, con base en muchos factores. Sin embargo, aún hay mitos que desafiar en relación con las rupturas amorosas: nuestra actitud positiva, de entendimiento y apertura hacia ellas se mueve con mayor lentitud.

A través de la lectura de este libro te acompañaremos a evaluar el nivel de felicidad y satisfacción que hay en tu relación, así como a descubrir qué puedes hacer para mejorar tu situación actual. Cuando una relación llega a un punto de desgaste, en el cual se siente que lo negativo supera lo positivo, toca detenerse, evaluar y definir.

El material que tienes en tus manos te preparará para tomar la decisión de quedarte o de dejar la relación en la que te encuentras, no por temores, tampoco por comodidad y menos aún por presiones sociales. El análisis de tu situación actual, la escucha de tu experiencia interna y la definición de lo que esperas de tu vida te permitirán decidir desde tu propia convicción. Recuerda que tú eres el único que puede evaluar honestamente si estás o no en la relación oportuna y constructiva que mereces.

Seguramente ya tienes un camino r ...