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CAMINANDO SE SIEMBRA

Gabriela Mistral  

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Fragmento

PREFACIO

Cuando se cuenta una historia personal que implica un ejercicio de la memoria y se afirma que no será una autobiografía, siempre existe el peligro de que se tome como un pudor algo hipócrita o como una coquetería intelectual para esconder, quizá, una duda razonable sobre el interés de lo escrito. En el mejor de los casos, se ve como un juego a la manera del cuadro de Magritte, donde bajo una perfecta pipa dice «esto no es una pipa».

Pero cuando señalo que esto no es una autobiografía sino más bien un ejercicio de la memoria, lo hago porque estoy convencido de que un relato de esa especie requiere de una experiencia de vida de mayor relevancia pública que la mía. Y es por eso que lo que el lector tiene ante sí es un ejercicio, uno que quiere reflejar un viaje largo que sucedió sin ser planeado, y que desde una percepción muy personal pretende retratar acontecimientos y experiencias de una generación a la cual —como temían los galos, y se dice que era lo único a lo que temían— se le cayó «el cielo sobre la cabeza».

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Este libro, entonces, no tiene otra pretensión que recoger esa mirada singular, no ofrece documentación ni pruebas, no es una fuente enteramente fiable ni exenta de arbitrariedades; la memoria también pudo haberme jugado malas pasadas. Lo he realizado, eso sí, a la distancia y sin la «servitud que implica el odio», las broncas, los enojos y hasta la mala leche.

Suscribo plenamente la concepción de Boris Cyrulnik de que no hay una sola verdad en la reconstrucción de la memoria. Pero sí algo de verdad en cada una. «Toda memoria es una representación de su pasado, pero uno no lo hace a partir de nada, nada se puede contar si no se ha vivido. Tiene que haber verdad para excavar en su memoria y encontrar algo con qué hacer una representación en el teatro de sí mismo», nos dice Cyrulnik.

Por otra parte, este relato no cuenta todo lo que me pasó, ni todo lo que percibí ni todo lo que sentí. Salvo breves referencias, no hablo de mi vida privada, amores, pasiones, problemas, dolores y diversos otros sentimientos. Tampoco me extiendo sobre algunos acontecimientos que pudieran haber sido importantes para mí, pero acaso algo tediosos para los demás.

Se trata de un viaje que duró dieciséis años; casi coincide con la duración de la dic ...