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CHICAS EN NEW YORK

Andy Clar  

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Fragmento

por Nora Schiavoni

Compartir experiencias, información, secretos, maneras de hacer más fácil y mejor las cosas es algo que las mujeres hacemos todo el tiempo. Siempre que no sabemos algo recurrimos a la experta en la materia de nuestro grupo de amigas o conocidas. ¡Y por supuesto que la llamamos y nos brinda todo su know-how! Es código entre chicas.

Las cenas de mujeres, los cumpleaños, los grupos de Whatsapp, todo es una fuente de acopio de información, esa que nos damos con total detalle para que salga a la perfección. Así sabemos desde qué serie mirar y cómo bajarla, cómo posicionar mejor nuestro emprendimiento y cómo organizar un festejo de cumpleaños en tres días, hasta dónde conseguir unos buenos zapatos de fiesta.

Andy Clar —y su blog Chicas en NY— se convirtió para nosotras, las mujeres, en esa amigaza que no sólo tiene el dato exacto de la Gran Manzana —algo que tal vez encontremos leyendo muchas guías— sino en la amiga que te dice: “Andá, animate, disfrutá. New York todo lo-cura. Yo te ayudo, te digo cómo, te acompaño y te muestro cómo hacerlo sola”. ¿Quién no quiere una amiga así?

En estos años conocí a miles de mujeres emprendedoras y creativas, pero nunca a una mujer tan apasionada y multifacética como Andy Clar. Artista plástica, cantante, creativa de una agencia publicitaria, decoradora innata, sibarita, franca, positiva, remadora y sensible. Andy no dice “nada es imposible”. Dice “todo se puede”. Y esa sutil diferencia la viste y la grafica. Porque “todo se puede” implica que hay un tiempo, un trabajo, una manera, una constancia, una pasión.

La primera vez que fui a NY lo hice con Andy. No la conocía mucho, ya que era amiga de mi hermana, pero parecía tenerla clara. Y sí, Andy la tenía muy clara. No sólo sobre la ciudad, sino en cuanto a volver a ser niñas que se atreven a curiosear y jugar, y también a ser un poco adolescentes que se divierten y se enamoran de la vida. Por supuesto, nos hicimos muy amigas. Un día me dijo “voy a hacer un blog con toda la información que tengo, porque estoy cansada de pasar el archivo con consejos; ya es un lío”. Siendo una mujer para quien lo estético, lo práctico y lo rápido son su columna vertebral, en menos de un año armó un blog que te permite viajar con sólo leerlo. Abarca todas las áreas de interés, desde lo más fashion hasta lo más rockero, de una punta a la otra de la isla de Manhattan, pero básicamente muestra lo que ella ve, siente y trae de NY. Y no hablo de cosas, sino de ese espíritu de “todo se puede” que inspiró y alimentó el fuego del deseo de muchísimas mujeres.

Ver lo que logró desde ese archivo que se llamaba “NY DxD” (New York día por día), que todavía tengo en mi computadora, es increíble. Si no lo hubiera visto de cerca no habría creído que fuera tan genuino, que nació sencillamente de querer compartir y así hacer más próxima y asible la ciudad más glamorosa, ecléctica y cosmopolita del mundo; tan cosmopolita que en NY Mafalda y Betty Boop serían roommates.

Sin saberlo (doy fe) abrió las puertas y les habilitó el camino a miles de mujeres, independientes y autónomas, que viajamos por primera o décima vez, para experimentar la ciudad metiéndonos en las cocinas y oliendo los ingredientes, ingresando a los ateliers y mezclando los colores, sumergiéndonos en los talleres de costura y tocando las telas que envolverán sueños de estrellas, o disfrutando en una terraza donde se mezclan los sonidos de un nuevo DJ. Este libro no es sencillamente una guía de New York. Tampoco es una guía de New York sólo para mujeres. Es la invitación a expandir los sentidos, meter las narices, abrir grandes los ojos, respirar profundo, tocar el brillo, dejarse llevar por el juego y subirse a todo: a un carrusel, a una limousine, al Empire State o a unos tacos de doce centímetros.

Chicas en NY es el mapa de ruta que siguió nuestra “chica NY”, Andy Clar, en busca del tesoro mejor guardado de la ciudad, y que hoy revela a sus amigas en este hermoso libro.

Julieta Pink
locutora y conductora de radio @_gordaconhelado

Andy es una mezcla de gran anfitriona, amiga de la infancia, madre copada y compañera de banco. Y no exagero. No la conocía cuando nos juntamos a tomar una gaseosa y a hablar del proyecto Chicas en New York TV.

¿Te parece? ¿Viajar? ¿Con un bebé chiquito? Por suerte le hice caso y me subí a la ola. Al llegar, todo fue una sorpresa tras otra, pero no me refiero solamente a lo que se vio en las imágenes… ¡Me sorprendió tanto la ciudad como esta mujer! No hubo tiempos muertos. Mientras el equipo preparaba todo para grabar, ella me contaba secretos, historias y tiraba datos sin parar. Me maquilló en la calle cuando me vio un poco ojerosa, le cantó canciones a mi hijo mientras viajábamos en combi, me regaló un disco de la banda de Woody Allen, y así podría seguir un rato largo detallando momentos.

Uno de los días que grabamos su programa en el Central Park, justo antes de subirnos a un mateo le digo: “Andy, tendría que hacer pis, ¿qué decís?”. Me agarra de la mano y me dice: “¡Vamos!”. Cruzamos la calle Central Park South y me dice: “Vamos a ir al hotel de Mi pobre angelito”. Ella sabía que esa película para mí es tan especial como El padrino. Mi cara se transformó en la de una nena de doce años. Me llevó a un subsuelo que tiene el hotel donde hay un patio de comidas inmenso, lo recorrimos, nos sacamos fotos, nos reímos como locas, y finalmente volvimos al set.


New York es cosmopolita, versátil, innovadora, creativa. NY me inspira, es mi cable a tierra, me conecta y desconecta a la vez. Llegás a ella y es tan avasallante que a veces simplemente te deja sin palabras. Y te dejás llevar por una fuerza que te mueve aunque no entendés bien hacia dónde ni por qué, pero te lleva hacia una nueva experiencia. Hiciste de todo: caminata, museo, barcito, miles de fotos, y siempre terminás el día con un puñado de imágenes mezcladas y u

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