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CHILENAS

Maria José Cumplido  

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Fragmento

PRÓLOGO

Hoy en día, si caminamos por la Alameda, principal avenida de Santiago de Chile, a nuestro paso podemos ver numerosas estatuas de militares hombres (y heterosexuales), pero ¿dónde están las figuras femeninas? ¿Por qué pareciera que la historia de las mujeres siempre se analiza de manera aislada, como si no fuera parte de nuestra historia? ¿Dónde están las que lucharon por derechos que hace cien años no teníamos? ¿No merecen acaso sus propias estatuas en la Alameda? ¿Dónde están reunidas sus historias?

Siglo tras siglo, las mujeres han tenido que luchar para conseguir mejoras en sus vidas y para terminar con los abusos y sanciones que han recibido. Se las ha tratado de brujas y se las ha quemado; se las ha etiquetado de histéricas y se las ha encerrado en instituciones; se les ha prohibido votar en las elecciones y elegir a quiénes querían que las representaran; se les ha negado educarse en las universidades y tener una profesión; se les impidió por mucho tiempo tener un trabajo e independencia económica (y cuando, por fin lo lograron, fue por mucho tiempo en unas condiciones laborales indignas); se les quitó el derecho de acusar de violencia a sus maridos cuando las golpeaban y violaban… La lista de atrocidades suma y sigue.

Ante esta evidencia histórica, las mujeres no se han quedado de brazos cruzados viendo cómo se les ha intentado reprimir sus derechos y libertades, sino que se han organizado para plantear sus demandas e intentar transformar el mundo en uno más igualitario. El feminismo, justamente, se ha hecho cargo de solucionar y combatir la desigualdad existente entre hombres y mujeres. El feminismo y las feministas han logrado que las mujeres puedan salir a la calle, puedan educarse en las universidades, puedan tener independencia económica y puedan manejar su propio presupuesto, y también, algo que ahora parece normal pero hace poco no lo era, que puedan votar en todas las elecciones. A pesar de eso, los desafíos del feminismo no han acabado y hoy en día se continúa luchando para conseguir la plena igualdad entre hombres y mujeres.

En la Historia como disciplina, el espacio femenino tampoco ha sido fácil. En Chile, las investigaciones y libros sobre la historia de las mujeres son pocos. La mayoría de las publicaciones son de historiadores hombres y abordan temas relacionados con la historia política y social. Ninguna mujer hasta ahora, en 2017, ha ganado el Premio Nacional de Historia. Al no estar adecuadamente representadas, hay todo un lado de la Historia que no estamos viendo y al que no tenemos fácil acceso. De cierta manera, eso explica por qué hay mayor cantidad de libros sobre el Combate Naval de I

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