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CONEXIóN DE PERDEDORES

Sebastián Zumelzu  

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Fragmento

Cagazo número uno: sigue a tu corazón

El cagazo original fue seguir mis sueños, y mi gran sueño al salir del colegio era convertirme en cineasta, uno capaz de revolucionar el cine chileno que, por esos días, era siempre criticado por mostrar puras tetas y a Pinochet. Corría el año 2008 y yo juraba que a mis 18 años —y habiendo visto La naranja mecánica dos veces— ya estaba listo para hacer una película muy superior a cualquiera que se hubiera hecho en el país hasta ese entonces. Una subversión de todo, controversial y polémica, con un nombre provocador tipo Tetachet, una sátira de ciencia ficción porno en la que unos resucitados Augusto Pinochet y Salvador Allende debían echar a pelear los meones sobre un ring de cuatro perillas para conseguir, de una vez por todas, la reconciliación de Chile. La idea era ser súper políticamente incorrecta, cosa de que tanto fachos como zurdos me odiaran y, de paso, se propagara el caos entre la población. Típicas aspiraciones de joven promedio picado a artista irreverente. <

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