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CUANDO EL DESIERTO FLORECE

Prem Rawat  

5


Fragmento

 

El cántaro agujereado

 

 

En un lejano lugar de las montañas vivía un campesino que bajaba todos los días con dos cántaros de barro hasta el arroyo que cruzaba el valle y allí los llenaba de agua para regar su huerta.

 

Con los cántaros colgando en ambos extremos de una vara de madera, subía por un empinado sendero hasta su terreno, que estaba en lo alto del cerro. Era un trabajo arduo, pero al hombre le gustaba mucho cuidar de su huerta.

 

Un día muy caluroso de verano decidió tomarse un descanso a mitad de camino y, al dejar los cántaros en el suelo, un guijarro hizo un pequeño agujero en uno de ellos. Meses más tarde, mientras el hombre dormía la siesta a orillas del arroyo, el cántaro que estaba intacto le dijo al otro:

 

—Tú no sirves para nada.

 

—¿Por qué dices eso? —preguntó el cántaro agujereado.

 

—Porque tienes un agujero. Todos los días nuestro amo hace un gran esf

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