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EL REY DEL SALITRE QUE DERROTó A BALMACEDA

Guillermo Parvex  

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Fragmento

INTRODUCCIÓN

A continuación, nos sumergiremos en una investigación sobre una de las épocas más turbulentas de la política chilena en el siglo xix, que culminó con la cruenta y trágica revolución o guerra civil de 1891, la que en ocho meses causó tantas bajas como las que sufrieron en combate el ejército y la marina chilenos durante los más de cuatro años que duró la guerra del Pacífico.

Estimo preciso aclarar que este conflicto debió haber sido denominado por la historiografía como la contra revolución de 1891, tomando en consideración que la verdadera revolución social y económica es la que hizo el presidente José Manuel Balmaceda Fernández entre 1886 y 1891.

El propósito de este trabajo no es entregar un nuevo relato de la administración de Balmaceda ni de la guerra civil, ya que ello ha sido suficientemente estudiado por numerosos cronistas e historiadores, desde distintas perspectivas.

En las páginas siguientes, contextualizando previamente la situación para una mejor comprensión de los lectores, se persigue demostrar las verdaderas razones por las que el parlamento decidió, con el apoyo de parte importante de la marina de guerra, rebelarse contra el presidente de Chile e iniciar una campaña militar destinada a derrocarlo.

Es sabido que en los orígenes de esta revolución aparecen como personajes clave algunos parlamentarios que coincidentemente trabajaban representando los intereses de John Tomas North. A raíz de la gigantesca fortuna lograda con las calicheras, el inglés terminó siendo conocido como el rey del salitre. Balmaceda era su enemigo, ya que con sus políticas nacionalistas amenazaba su imperio en Tarapacá.

Este súbdito británico había llegado a Chile a inicios de 1870 como un modesto mecánico y quince años más tarde regresó a un palacio en Inglaterra, siendo considerado en su época entre los hombres más acaudalados.

Pero lo más importante de estas páginas será demostrar que los orígenes de esta guerra civil no fueron netamente políticos, sino que fundamentalmente económicos, apareciendo como el líder de esta revolución el rey del salitre.

Asimismo, mediante documentación de la época, se revela que este trágico conflicto armado entre hermanos podría haber concluido con la derrota de los insurrectos a los tres meses de iniciado, evitándose las sangrientas batallas de Concón y Placilla, que significaron miles de muertos y heridos y, además, el suicidio de José Manuel Balmaceda.

Sin embargo, en esos difíciles momentos para los congresistas, cuando no tenían pertrechos suficientes como para iniciar su campaña hacia la zona central, contaron nuevamente con la invaluable ayuda del rey del salitre, que no solamente se remitió a prestar —por supuesto que cobrando grandes intereses— el dinero para armar a los revolucionarios, sino que generó un gran lobby en las más altas esferas del gobierno británico, para bloquear todo apoyo a Balmaceda y para conseguir el despacho a Chile de una flotilla de guerra inglesa que, violando flagrantemente la soberanía, apoyó militarmente a los insurrectos.

Esta antipatía de North hacia Balmaceda surgió desde el mismo momento en que el jefe de Estado decidió acotar la propiedad extranjera de las salitreras y dar prioridad a la explotación de nuevos yacimientos por parte de empresarios nacionales asociados, en cierta medida, con el Estado, aumentando de esta forma significativamente la recaudación tributaria proveniente de la exportación del salitre, para así poder continuar con su exitosa gestión en materias de tanta trascendencia como educación, salud, obras públicas, y sentar las bases para una adecuada industrialización nacional.

GUILLERMO PARVEX

CAPÍTULO I

BALMACEDA Y SU LLEGADA

A LA MONEDA

José Manuel Balmaceda Fernández

(Imagen Díaz y Spencer)

Una ascendiente trayectoria

Previo a conocer sus actuaciones como presidente de la República y el antagonismo que ganó de parte importante de la clase política, conozcamos brevemente la trayectoria de José Manuel Balmaceda Fernández, hasta llegar a La Moneda.

Al igual que sus padres y hermanos, fue un aristócrata agricultor que desarrolló una intensa vida política desde su juventud, siendo alto funcionario y ministro de sus dos antecesores, Aníbal Pinto y Domingo Santa María.

Nació el 19 de julio de 1840 en Bucalemu, hijo de Manuel José de Balmaceda Ballesteros, acaudalado hacendado, y María Encarnación Fernández Salas, perteneciente a la alta clase criolla. Fue el primogénito de doce hijos.

En 1849 ingresó como interno al colegio de los Sagrados Corazones de los Padres Franceses, ubicado en Alameda, y en 1860, siguiendo una vocación sacerdotal, cursó tres años de teologí

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