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EN TU VIENTRE

José Luis Peixoto  

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Fragmento

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1 1 Todo empieza con la esperanza.

2 Antes que los objetos están los gestos que les dan forma,

3 antes que los gestos están las ideas,

4 antes que las ideas están las emociones,

5 antes que las emociones están los sentidos,

6 antes que los sentidos está la existencia desnuda,

7 contemplación ciega, memoria ciega,

8 antes que la existencia está la esperanza.

9 Soy yo quien lo dice.

10 Si hay una propuesta de vida, esa certeza contiene esperanza.

11 Sin esperanza, solo hay muerte: en el presente y en el futuro.

12 Cuando creé la naturaleza, la primera regla que determiné fue: negar la esperanza es una acción contra la naturaleza.

13 Todos los seres, principalmente los que poseen piel, tienen derecho inequívoco a alguna esperanza.

14 El uso que hacen de ella es su individualidad.

15 Hablo de cuando creé la naturaleza, como si ese trabajo hubiera acabado.

16 Las palabras son imperfectas cuando intentan decir aquello que es más grande que ellas.

17 También son imperfectas cuando intentan decir aquello que parece ínfimo, dependiendo de la proporción.

18 En ese caso, las palabras son dedos que intentan coger una migaja, hacen como que la pellizcan, pero acaban dejándola allí, como si fuesen inútiles.

Dios sigue hablando, pero no insiste en que lo escuchemos, prefiere que nos fijemos en una casa con las paredes mal pintadas. Y tal vez esté a punto de amanecer, incluso a través de la neblina se pueden distinguir la cal y sus escamas. Son las noches, inviernos y veranos, que arrancan las lascas de cal; es el polvo de la calle que se levanta con la brisa, las carretas, los niños inquietos, y se pega a las paredes como se pega en el interior de los pulmones. No se ve a nadie, las personas y los animales no forman parte de esta imagen. La fachada de la casa tiene una franja pinta

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