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ERES UN CACA

Lula Gómez  

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Fragmento

INTRODUCCIÓN

Crecemos creyendo que lo que nos sucede es culpa nuestra. Nos sentimos avergonzadas y solas. Vivimos incómodas, con la sospecha de que algo va mal, de que no es justo que se nos trate de forma diferente que a los varones que nos rodean. Y en muchos, muchísimos casos no nos queda más remedio que ocultar, naturalizar y hasta olvidar durante años el maltrato y los abusos sufridos, para poder seguir viviendo.

Hasta que llega el feminismo.

Hacernos feministas

Me gusta mucho escuchar historias. Mi abuela Delia me contaba los mejores cuentos del mundo, con muchas onomatopeyas, canciones improvisadas y cambios de voces, y me gusta pensar que de ella aprendí a escuchar historias, y a contarlas.

Me apasiona la Historia, con mayúscula, la de la humanidad. La primera de las cuatro carreras que comencé y abandoné demasiado pronto como para siquiera mencionarlas fue la de Historia.

Habrás escuchado miles de veces que la historia sirve para aprender de los errores cometidos y no repetirlos. Las filósofas, las antropólogas, las sociólogas y las historiadoras revisan la historia constantemente buscando causas, definiciones, mentiras y verdades, para acercarse a la comprensión y explicación de nuestro presente. Y esto funciona con la historia que se aprende en la universidad, pero también con nuestras propias historias.

Muchas de nosotras hemos llegado al feminismo sin haberlo buscado. Es más, el feminismo ha venido a cachetearnos la cara, porque o lo rechazábamos creyéndolo cosa de locas, o directamente lo ignorábamos. Pero una vez que comprendemos que el feminismo sí tiene que ver con nosotras, y que sí lo necesitamos, comienza en nuestra vida una

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