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HISTORIA SECRETA DE CHILE 2

Jorge Baradit  

5


Fragmento

PRÓLOGO

De algún modo, un país es como una persona: tiene identidad, memoria, dolores y esperanzas. Cualquier sicólogo te dirá que para alcanzar la sanidad mental, una persona debe evitar esconder aquello que odia de sí misma, y menos olvidar y enterrar esos hechos traumáticos que la marcaron. La sanidad se encuentra abrazando luces y sombras, reconociendo los propios errores, asumiendo culpas y abriéndose a la pena y el perdón. Si no, surge la neurosis o, peor aún, el riesgo de caer en el ciclo enfermo del desmemoriado que tropezará una y otra vez con la misma piedra.

Si esto es así, Chile necesita un sicólogo con urgencia.

La historia que nos contaron en la escuela hace veinte o treinta años está plagada de omisiones y tergiversaciones acomodaticias, que esconden lo inconveniente y pulen lo demás como un pedazo de mármol muerto e inamovible.

Pura esquizofrenia.

Recuerdos incompletos.

Aparte de las simplificaciones torpes y los afanes pedagógicos moralistas, este país pequeño y joven que se encontró de pronto con su independencia caída del cielo, a raíz de un hecho fortuito en Europa, necesitó con urgencia un relato que lo cohesionara y le diera un esbozo de identidad, uno lindo y positivo, un cuento de hadas con el que nos sintiéramos cómodos. El Estado de Chile, los planes de estudio de antaño, medios de comunicación sesgados y los intereses de cierta élite de imponer su visión fueron los responsables de ir diseñando un relato de corte mítico y heroico lleno de superhéroes inmaculados, gestas épicas y catástrofes de las que surgíamos «siempre vencedores y jamás vencidos», pero a la vez escondiendo esos hechos oscuros donde no nos veíamos tan amables, metiendo bajo la alfombra las bestialidades, los motines, las decenas de golpes de Estado, las más de veinte masacres cometidas por las autoridades contra su propia gente: el historial de injusticia y muerte que cuelga desde el costado del país.

Otro objetivo al omitir esos pasajes es proteger las instituciones. Este es un país legalista que cree que sus instituciones son la patria y están por encima

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