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LOS SIETE DOMINIOS DEL CORAZóN

Lita Donoso  

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Fragmento

Índice

Cubierta

Introducción

PRIMERA PARTE

¿Cerebro vs corazón? o ¿cerebro + corazón?

¿En qué consiste ser feliz?

Placer, satisfacción y plenitud

La felicidad es un derecho y a la vez una opción

Hablando de corazón a corazón

El corazón y las emociones

Qué dice la ciencia

Aprendiendo del corazón de mis pacientes

Mejoró la calidad de vida y se redujo el riesgo de un nuevo episodio

El corazón se expande vibratoriamente cuando amamos

Una experiencia asombrosa

Midiendo la energía de las personas

Reflexiones de cierre sobre ciencia y espíritu

Antes de conquistar el espíritu hay que sanar el alma

Derribando barreras energéticas

La inteligencia del corazón

El poder magnético del corazón

Recibe antes que nadie historias como ésta

El poder de la intención

Voluntad y disciplina

Visualización creativa

¿El alma es lo mismo que el espíritu?

¿Todo lo que respiramos es aire?

Los pasos del Método Souling

SEGUNDA PARTE

Los siete dominios del corazón

PRIMER DOMINIO. Activar el corazón

SEGUNDO DOMINIO. Liberarte de la culpa

TERCER DOMINIO. La adicción emocional

CUARTO DOMINIO. Amor hacia ti, amor a la fuente

QUINTO DOMINIO. El poder de la palabra

SEXTO DOMINIO. El cerebro unificado

SÉPTIMO DOMINIO. La inteligencia del corazón

Interrogantes que surgen sobre el Método Souling

APÉNDICE

Ejercicio básico de Souling: Respiración solar armonizante

Agradecimientos

Notas

Créditos

Dedico este libro a todos los seres

que día a día abren mi corazón al amor:

los cientos de estudiantes que aprenden

conmigo y de los que yo aprendo tanto.

Y en especial a mi esposo Daniel,

a mi hijo Matías, a mi hija Daniela

y a ti, Vicente, mi nieto amado.

Introducción

Después de doce años de observar los sorprendentes resultados del Método Alkymia, basado en la activación interna de la glándula pineal, mediante el cual miles de personas han logrado su autosanación, la de sus hijos, la obtención de logros en todas las áreas de la vida, etc., siempre me quedaba la inquietud de saber cuál era el motivo por el cual muchas personas abandonaban sus prácticas a pesar de los «milagros» logrados. También observaba que, aunque mantenían sus prácticas de conexión, les solía ocurrir que llegaban a un punto en que no podían seguir avanzando, por lo que comencé a investigar tanto con mis alumnos como con mis pacientes particulares a qué podría deberse esta situación recurrente.

Por algún motivo, las sistemáticas prácticas de Alkymia no les alcanzaban para generar la transformación necesaria que permite al individuo manifestar su ilimitado potencial creativo.

¿Qué ocurría en las personas que, aunque deseaban profundamente su sanación o la realización de un objetivo en cualquier ámbito practicando Alkymia, no lograban sus propósitos?

¿Qué estaba fallando en ellos —pues no es el Método el que falla— que les hacía tener que enfrentar una barrera creativa difícil de superar?

¿Dónde estaba la clave para superar dichas barreras?

Después de algunos años investigando en mis pacientes y alumnos, llegué a varias conclusiones, que son las que comparto en esta obra. En lo medular, lo más importante para mí fue descubrir que se llegaba a un punto en el cual la persona, que practicando Alkymia buscaba un determinado resultado, fallaba en algo crucial: sus prácticas estaban teñidas de ansiedad, miedo, frustración, incertidumbre, angustia y dudas, o algo tan simple como una actitud interior de victimismo, en lugar de ser experimentadas desde el AMOR. Había llegado a descubrir el problema.

Entonces, ¿cómo se iba a lograr la manifestación de lo deseado si entraban a las prácticas en esa emocionalidad de baja frecuencia, sin así poder «conectar» con la luz? Me propuse buscar un camino para corregir aquellos errores.

Había logrado encontrar el problema: se trataba de la ausencia de amor al momento de practicar la maestría deseada. Ahora iría por la solución.

Como psicóloga transpersonal he comprobado que la «maestría del amor» es el primer paso que un ser humano debe dar para alcanzar cualquier objetivo. Nada permanece en el universo si no tiene la cualidad del amor. Todo es efímero, menos la radiante y sublime energía de esa fuerza cohesionadora del universo que mueve a la creación misma. El sello de la divinidad va impreso en esa energía creativa y creadora.

Y luego puedo afirmar que el origen de la infelicidad de los seres humanos es la ausencia de amor hacia la divinidad de la cual somos partes y hacia nosotros mismos.

En el Método Souling propongo una forma para activar ese amor en nosotros. Sin esa energía, solo logramos sobrevivir. Vivir plenamente es una experiencia asociada a la inteligencia del corazón.

PRIMERA PARTE

¿Cerebro vs corazón? o ¿cerebro + corazón?

Este viejo paradigma enarbolado por los defensores de la razón, de la inteligencia, de la lógica, de la ciencia como banderas de la evolución, se acabó. Todos los logros alcanzados por el hombre hasta ahora en tecnología y ciencia, no pudieron garantizar la felicidad del ser humano. Todo lo contrario. El vacío existencial crece con los bienes y servicios de los que hoy disponemos. Es más fácil encontrar gente feliz y plena en culturas ancestrales que perviven en algunos recónditos lugares planetarios, que en las «culturas modernas más avanzadas». Un triste ejemplo: en Suecia, uno de cuatro ancianos fallece sin que nadie reclame su cuerpo. En Japón, puedes «arrendar» abuelos, familiares y demás para palear la soledad en que se vive en esa sociedad. Y así, podría seguir enumerando un listado de cosas que van de la mano con las «sociedades desarrolladas». Tengo la impresión de que tanta «automatización» externa va repercutiendo en nosotros, tratando de emular esa pseudo perfección en la que vivimos. Si agregamos otro ingrediente, ya se puede entender cómo hemos llegado a esto: la soledad en que se crían nuestros niños. Un elegante abandono en las jaulas de oro llamadas guarderías, colegios e instituciones de todo tipo, ya que sus padres están muy ocupados en «ganar ...