Loading...

NO FICCIóN

Alberto Fuguet  

0


Fragmento

—Voy a escribir de ti, hueón.

—¿Cómo?

—Eso. Que voy a escribir de ti, hueón. Entendiste perfectamente, Renzo. Sabes de lo que hablo.

—¿Ah sí, ah?

—Sí. Sabes que sí. Dime que no estabas esperando esto. Dime que te sorprende.

—Esto no. Que escribas, sí. Digo: es curioso que estés aquí en mi casa, Álex, pero me parece predecible que quieras asesinarme.

—Ya no. ¿De verdad te sorprende que yo quiera o necesite escribir de ti para expurgar todo lo que pasó?

—No tanto. Es muy tuyo, todo lo usas. Me lo esperaba, supongo, aunque pensé que podrías controlarte y dejarlo pasar. Yo no cometí ningún crimen, hueón.

—Yo tampoco: enamorarme de ti no fue un pecado, Renzo.

—Hay una narrativa, creo. Una historia. Rara, retorcida, menor quizás. Una novelita burguesa, puede ser. Es –fue– una obsesión. De los dos, creo.

—¿Crees?

—Sí.

—¿A qué viniste, Álex?

—Quiero escribir de ti, Renzo. Eso. De hecho, voy a escribir. O sea estoy escribiendo qué rato. Pero faltaba esto… Verte en persona. Cerrar.

—¿Cerrar?

—Sí, hueón, aclarar, ajustar... Pedirte permiso… Informarte, más bien. No me huevís. Si voy a escribir igual, con o sin nombres, ya me conoces. Sabías que eventualmente iba a escribir, que tenía que escribir de ti, que al final esto fue una historia. Tuvimos un cuento.

—¿Un cuento? ¿Así le dices? Tú todo lo transformas en ficción, Álex, no puedes controlarte.

—Pero acá fue todo verdad, hueón. Esa es la diferencia. Fue no ficción, como dicen ahora.

—¿No ficción? ¿Sí?

—Sí.

—¿No crees que lo que sucedió fue que te pasaste una película?

—No, hueón: para nada. ¿No habrá sido al revés?

—¿Un cuento? ¿Así que eso fue lo que tuvimos, Álex?

—Fue más que un cuento y lo sabes.

—Un cuento. Todo para ti es eso: una historia. Y nosotros, los que te rodeamos, no somos...

—... ya no me rodeas...

—... los que te rodeábamos y los que te rodean al final no son más que personajes.

—¿Eso es un ataque?

—Tómalo como quieras. Pero siempre ha sido así, Álex. Desde que te conozco. Todo lo usas.

—Así debe ser. Así es, no más.

—No me consta.

—¿De qué puta quieres que escriba? ¿De conspiraciones? ¿De historia?

—Tú dices que esto es una historia.

—No juegues con palabras, no se te da.

—La gente para ti no es gente, todos son personajes. Yo creo que eso fui.

—Sabes que no.

—Sabes que sí.

—Que escriba no implica que…

—Déjame seguir, Álex. ¿Puedo? Es mi departamento. Estás de visita.

—Dale. Sí. Es tu departamento. ¿Te han tocado temblores? Un piso veintidós se debe mover harto, ¿no?

—No desvíes el tema. Quiero decirte esto: me siento utilizado.

—¿Sí?

—Hueón: me siento muy muy utilizado. No me gusta nada esto del puto libro que quieres escribir. Seguro que ya está escrito, hueón.

—Ideas, apuntes... Y todos los recuerdos. Dos moleskines completos que compré en Nashville mi

Recibe antes que nadie historias como ésta