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O'HIGGINS

Enrique Inda  

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Fragmento

A comienzos del último cuarto del siglo XVIII Carlos III de Borbón regía el imperio español, cuyas posesiones en las Indias, territorio que con el correr de los años se denominó América, estaban divididas en cuatro virreinatos. Los más antiguos eran el de Nueva España o México y el del Perú. De este último se crearon el de Nueva Granada, primero, y el del Río de la Plata después.

El reino de Chile, al que a partir de 1798 se le otorgó el título de capitanía general, era la posesión más remota de la corona española. Su territorio era menor del que hoy ocupa la República de Chile. El río Loa y parte del desierto de Atacama era el límite norte y el Bío Bío, el sur. Las tierras que se extendían más al sur y hasta el río Toltén estaban habitadas por varias tribus nativas que la administración colonial denominaba jurisdicción de Arauco. Más al sur había dos jurisdicciones dependientes del virreinato del Perú y a las que se accedía principalmente por mar. La primera era Valdivia, que abarcaba desde el río Toltén hasta la destruida villa de Osorno, y desde allí hasta el archipiélago de las Guaitecas se extendía la segunda, cuyo nombre era Chiloé. Dos inmensas barreras naturales, las entonces denominadas Sierras Nevadas, conocidas hoy como Cordillera de los Andes, y el océano Pacífico, eran respectivamente los límites este y oeste.

El reino estaba dividido en dos provincias: la de Santiago, que abarcaba desde San Francisco de Copiapó de la Selva —con los años llamada simplemente Copiapó— hasta Talca, y la de Concepción desde la Isla de Maule hasta la ribera norte del río Bío Bío. Desde la otra ribera hacia el sur se extendían las tres jurisdicciones ya mencionadas, siendo la de Arauco casi inexpugnable.

Si bien no hay cifras exactas sino meras aproximaciones, se estima que alrededor de setecientos mil habitantes poblaban este reino, de los cuales más de un tercio eran indígenas. La mayoría de la población estaba diseminada en campos y haciendas en el valle central. En la provincia de Santiago se registraba la mayor población, estimándose que veinticinco mil almas vivían en la capital. Algo parecido ocurría en la provincia sureña, donde menos de seis mil personas moraban en la ciudad de Concepción, en tanto La Serena, con cerca de cinco mil habitantes, era la tercera ciudad más poblada. En el puerto d

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