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OJO DE AGUA

Verónica Zondek  

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Fragmento

Índice

CUBIERTA

I. POESÍA ESCOGIDA (2003-2016)

DE EL LIBRO DE LOS V

PROFUNDO EN EL MAPA

MAPOCHO

REGISTRO DE SANTIAGO

EN VALLE DE ORO (I)

EN VALLE DE ORO (II)

EN VALLE DE ORO (III)

PERTENENCIA

TENTACIÓN PARA EMPRENDEDORES

TIEMPO

Y DIJO: EN LA MISMA MATERIA NOS REGOCIJAMOS

CUANDO EL HOMBRE CUANDO EL SILENCIO CUANDO EN EL VALLE DE LA LUNA (II)

EN VALLE MUERTO (II)

GEOGRAFÍA

BUENOS AIRES

ENTRE PIEDRAS Y HUESOS, LA LETRA

SIN PERDÓN EN EL OLVIDO...

JUZGAN Y ESCONDEN LA CARA

GALLINA EN EL VALLE

LEJOS DEL HABLA QUE LO DICE

PERFECCIÓN Y MUERTE

HUELLA...

DE CARNE COMÚN

LIBRE ALBEDRÍO

YA DISPUESTA LA TIBIEZA EN EL ANIMAL

OCIO

DOS CORDILLERAS

Recibe antes que nadie historias como ésta

DESENCANTO

MIEDO

MODERNIDAD

HISTORIA

CIUDADANO II

DE POR GRACIA DE HOMBRE

PROGRESO

SINÓNIMO DE GABRIELA

FUEGO

AUSENCIA

ABUELA

MARINA T.

BOQUEO

COMENTARIO

CAMÉLIDO

DESPUÉS DE LA DESTRUCCIÓN (ORACIÓN SIN SALIDA)

EL HOMBRE NUEVO O UN COMENTARIO SOBRE EL ARTE EN CHILE

DESDE EL FONDO NEGRO

GLAMOROSAS

DESAPARECIDA

BIOGRAFÍA

DETENIDO-DESAPARECIDO

POÉTICA

DE FUEGO FRÍO

2

3

6

7

8

13

14

15

16

17

20

II. TRES LIBROS (2012-1990)

LA CIUDAD QUE HABITO

I

II

III

IV

V

VI

PEREGRINA DE MÍ

I

II

III

IV

V

VI

VII

VAGIDO

PARTOS

I

III

IV

V

VI

VII

XI

XII

XIV

XV

XVII

XIX

XX

XXI

XXIV

XXV

XXVI

XXX

POST PARTO

T

III. SIETE POEMAS (1984-2018)

DE CONCIENCIAS BLANCAS

LA SONRISA PERSONAL DEL VACÍO

DE CUERPOS ABATIDOS

ESPEJO

INSTANTÁNEA 12

AGRADECIMIENTOS DE LA AUTORA

NOTA DEL EDITOR

NOTAS

CRÉDITOS

I

POESÍA ESCOGIDA

(2003-2016)

DE EL LIBRO DE LOS VALLES

2003

PROFUNDO EN EL MAPA

Hay valles en el mapa que se acogen a ley de amnistía

y tallan con humo su memoria ósea

y no dejan rastro.

Hay valles en el mapa que construyen un nombre

y sobre el nombre erigen una importancia

y sobre ésta se visten de gala

y se inclinan con sed.

Hay valles en el mapa

como el suyo

que no son de luz ni olvido

y arrastran su ilusión hasta alguna cima

sólo para resbalar por la cota contraria

y volver a saborear el gusto a barro original.

En su Valle y ahora

se sufre leve de mareo matutino

y todo está pronto a parirse en algún lecho tibio.

Hay

en la cantera más profunda del Valle

un cartel cegado que reza:

mi vida

por dos cuencas que sepan ver.

MAPOCHO

El río atrae una bandada de pájaros.

Los pájaros visten negro traje y camisa blanca.

Los pájaros son cerdos voladores

y pastan en el gris de la ciudad.

Él sólo observa.

Inclina aterido el cuerpo

sobre un borde en el Puente Pedro de Valdivia.

Observa cómo sus trajes se tornan marrón.

Escucha caer un lamento en los cielos del olvido.

Santiago, el Valle de Gaviotas, es triste.

Es de tumulto tan grande

que el graznido feroz se desarma

y el ojo insiste en recordar cuerpos a la deriva:

carroña

carroña entrañable para cerdos sin vuelo.

Entre pluma tibia y tanta

la memoria encuentra asilo.

Es azul el horizonte y extensa

el ala posible.

REGISTRO DE SANTIAGO

Merodea.

Ronda el ojo en Valle Santiago.

Siente la tibieza casera.

Bajo una nube y sobre la nieve

gravita un fantasma.

Su palabra no resta cielo donde apelar.

En este valle

la preñez es una circunstancia.

La vida es inusitada

y se prolonga en estadísticas.

La muerte se esconde tras paredes gruesas

en bolsa negra y desechable.

Los números funcionan.

El progreso mata todo intento de recuerdo

y sepulta hondo el grito de pertenencia.

La memoria no es deseo.

Crecen los parques domesticados.

Aletea un tren por un valle subterráneo.

Se puebla el campo con casas de cartón reciclado.

Se desafía la lógica.

Se talan los bosques de las riberas.

Se siembran hormonas.

Se muestra.

Se alardea.

Se encumbra alta la seguridad.

Se prevé el avance del desastre.

Se vota la impunidad.

Se estimula el consenso.

Se fumiga con mal de ojo

al contaminado

al que no viste de gris o azul marino

al que mira para otro lado.

Se encierra al animal por salvaje.

Se entona alto la canción nacional.

EN VALLE DE ORO (I)

A Mauricio Redolés

Entra a Valle de Oro y aligera su ansiedad.

Saluda.

Brinda.

Busca un maná que le sea sustancioso.

Escarba con ira la oscuridad.

La vida apenas alumbra.

Áurea y dentro del valle

brilla la posesión de miserias.

En Valle de Oro una jaula se balancea

en las ramadas en flor de un jacarandá.

EN VALLE DE ORO (II)

En posesión de esta miseria

en esta costura que se prende del valle

ve la muerte ominosa a destiempo.

Sabe del fuego entonces genuino.

Ve la espera del nunca llegado.

Ve quebrarse los platos

uno

a

uno.

Ve a la muerte rondar corpulenta tras un mesón.

Ve a la muerte servida en bandeja de lata.

Ve cómo rápida

furtivamente

la muerte quema los labios.

No es habida la conversación gratuita.

Valle de Oro sufre una remodelación.

Valle de Oro abre sus piernas

y acoge con neo-eficiencia nuestro tigre desamparo.

EN VALLE DE ORO (III)

Ahora ve cómo yace el oro entre los montes del cuerpo abierto.

Ve cómo penetra el conquistador con sueño dorado.

Lo mira bajar encabalgado desde el alto

y arrasar todísimo con su firma señorial.

Ve cómo sangran las piernas extendidas del valle.

Cómo sangran oro rojo desde el lagrimal.

Su cuerpo estático observa el valle.

Aquí supuran lentas las heridas de amargura

la raíz profunda y las dudas agrias

y cuajan en quimeras de sostenida traición.

Su imagen se sobrepone a la del conquistador.

Tiembla.

No sabe cómo eludir el peso de la vergüenza.

Sobre la montaña que protege el valle

brilla en lejos una luna que codician.

En Valle de Oro hay guarda de evidencias.

En Valle de Oro hay intervención de tribunales.

En Valle de Oro hay justicia en la medida de lo posible.

Y en la eternidad de su tiempo

yace el oro en un cuerpo para siempre abierto.

...