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PAPá ¿POR QUé ERES DE LA CATóLICA?

Alfredo Sepúlveda  

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Fragmento

Mi papá abrió los ojos tan grandes como una pelota de fútbol cuando le dije que el tío Pepe me había invitado al estadio con mis primos.

—Pero... pero... ellos son de... ¿Te vas a sentar en la barra de...?

Me quedé esperando que terminara la frase, pero no lo hizo.

—¿En la barra de?

—¡De esos! ¡De ellos! —rugió.

—¿De qué estás hablando, papá? ¡De quiénes!

—Dededede... ¡Del otro equipo!

—¿Y por qué no lo puedes nombrar?

—¿Quién dice que no puedo?

—No lo has nombrado.

Se encogió de hombros y se fue a la pieza del computador. No estaba enojado. Cuando se enoja habla con un tonito especial, como de cacatúa resfriada. En realidad, nunca he visto a una cacatúa resfriada; es algo que se me ocurrió recién. De hecho, ni siquiera he visto una cacatúa.

Lo que quiero decir es que esta vez pasaba algo diferente. Ese tono en su voz no lo había escuchado antes.

Cuando yo era muy chico, mi papá me llevaba al estadio y, al final del partido, me compraba un completo y una bebida. Después dejó de hacerlo. Una vez me dijo que era porque tenía mucho trabajo.

Mi papá es de la Católica. La Universidad Católica. El grito de

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