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PINOCHET ILUSTRADO

Guillo

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Fragmento

background imagePinochetilustradoPrimera edición: 2008, GenusCuarta edición: septiembre de 2018© 2008, Guillermo Bastías Moreno© 2018, Penguin Random House Grupo Editorial, S.A.Merced 280, piso 6, Santiago de ChileTeléfono: 22782 8200www.megustaleer.clPenguin Random House Grupo Editorial apoya la protección del copyright. El copyrightestimula la creatividad, defiende la diversidad en el ámbito de las ideas y el conoci-miento, promueve la libre expresión y favorece una cultura viva. Gracias por comprar una edición autorizada de este libro y por respetar las leyes del copyrightal no reproducir, escanear ni distribuir ninguna parte de esta obra por ningún medio sin permiso. Al hacerlo está respaldando a los autores y permitiendo que PRHGE continúe publicando libros para todos los lectores. Composición digital: Newcomlab S.L.L.ISBN: 978-956-9659-59-1RPI: Nº 169.385

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background imagebackground image El emperador está desnudoPinochet ilustradoes un libro de nuestra historia reciente vista desde el humor gráfico. Los dibujos de este libro nacieron cuando el autor era un veinteañero estudiante de Arquitectura en la Universidad Católica y el 11 de septiembre de 1973 sobrevino el golpe de Estado. Al comienzo, algunos de estos dibujos fueron mostrados secretamente a los amigos, pero luego fueron creados semana a semana para la revista Apsi, donde estuve durante años a cargo del dibujo editorial. Dice el refrán que «quien canta, su mal espanta». En este caso, yo dibujé para espantar mi mal y el de todo un país.Dibujando pude enfrentarme a lo que me incomodaba. Dibujando pude compartir mi opinión con otros chilenos. Lo hice a través de un personaje con capa y una corona dorada, que usaba lentes oscuros para ocultar su mirada y que era enano, diminuto de estatura. La gente lo llamó el «reyecito» y fue mi manera de referirme a los hechos sin dibujar fisonómi-camente al primer protagonista de esta historia. De dibujarlo igual al dictador, no habría durado mucho ni el dibujo publicado ni el dibujante.El reyecito está inspirado en el notable cuento de Hans Christian Andersen «El traje nuevo del emperador». Un día que lo releí para contárselo a mi pequeña hija, me hizo mu-cho sentido la historia narrada. El cuento trata de un emperador que gustaba mucho de los trajes. Un par de pillos le inventan que le van a hacer el traje más bello que nunca ha tenido, un traje con poderes especiales cuya tela solo podrá ser vista por los capaces e inteligentes. Los emisarios del emperador controlan cómo avanza su confección. Con sorpresa ven que no hay ningún traje, pero como no quieren quedar como tontos, le informan al emperador que está quedando muy bello. Cuando los pillos le dicen que el traje está listo, el emperador va a probárselo. Nunca ve el traje, pero no dice nada, se saca la ropa y se coloca el nuevo supuesto traje para pasearse por la ciudad y mostrárselo al pueblo. Recorre gran parte de sus dominios y la gente que sabe que solo los inteligentes lo podían ver, lo aplaude y le alaba su vestimenta. Así ocurre hasta que un niño que está entre el público le dice a su padre: «¡El emperador está desnudo!». El padre lo comenta con la gente que está a su alrededor, quienes lo van repitiendo y hacen correr la bola, y pronto todo el pueblo se da cuenta de la desnudez del emperador y de que el supuesto traje más bello del mundo no es más que una impostura.La frase del niño al final del cuento es para mí la esencia del humor editorial: poder decir y nombrar las cosas en forma asertiva y honesta, y no plegarse al colectivo fácil. Ése es el humor editorial en el que yo creo y que he tratado de seguir a lo largo de mi vida. Decir que el emperador estaba desnudo era para mí, en ese momento, denunciar la ilegitimidad del cargo y del poder que ostentaba el personaje; decir que el emperador está desnudo es negarme a aceptar la desinformación y la mentira; es negarme a aceptar la anormalidad como algo normal.Entiendo el humor como un acto de amor para que la sociedad crezca: un acto que requiere libertad, soberanía, respeto y ser desarrollado sin censura ni autocensura. Debe ser posible tocar todos los temas y desnudeces de todos los emperadores sin excepción, pues para el humor editorial verdadero no hay vacas sagradas. El escritor Jaime Hagel, en una conversación en la televisión y comentando mi trabajo, dijo que yo me metía con las vacas sagradas, sacándoles lo sagrado y dejándoles lo vaca. Esa definición me parece magistral para definir el humor editorial libre. Y es que nuestra reflexión gráfica, a fin de cuentas, ha tratado de responder siempre a esa simple y compleja pregunta: ¿somos felices viviendo como vivimos?Por supuesto que la frase «el emperador está desnudo» no se acaba con la muerte del personaje de capa y corona dorada. Seguirá presente en todas las anormalidades que vivimos como sociedad. Seguirá presente en los abusos. Mientras existan hechos que nos quieran ocultar y cosas por mejorar, ahí estará el dibujo editorial haciendo visible lo que se mira y no se ve a primera vista, nombrando lo innombrable, hermanándose con los ciudadanos del reino en la sonrisa cómplice que se opone al poderoso.GuilloOctubre de 2011 Antes que nada un desmentido: al principio no fue el verbo. Y eso es definitivo. La Historia de la Humanidad se contó primero en dibujos. Y basta mirar los muros de las viejas grutas europeas o nuestros valles andinos sembrados de bellas piedras que hablan, con sus pictogramas y petroglifos, para comprenderlo a cabalidad. Dibujos y más dibujos que narran un tiempo perdido, un devenir de las cosas humanas que nos antecedió y deja sus deslumbrantes vestigios para nuestro regocijo. Dando cuen-ta para siempre de que algo ocurrió, y ocurrió de una determinada manera.Vinieron más tarde las láminas reproducidas masivamente en grabados en madera oxilografías. La llamada Lira Popular es en el Chile del siglo XIX un ejemplo mag-nífico.Este libro de Guillo continúa por esa vieja senda. Por ese camino rupestre. Sumando a su afán de registrar el paso de los acontecimientos sociales, políticos y culturales, la agudeza superlativa de una mirada comprometida y una mordacidad que sor-prende y asombra. Guillo hace aquí una Historia del Chile Contemporáneo que debe perdurar en sus trazos simples y en su genial interpretación del acontecer. Una mirada sonriente a nuestras cosas, a nuestros dramas, a nuestros triunfos. Guillo mira al mundo y lo bosqueja para que perdure esa sensación fugaz que queda tras cada suceso.Esta Historia de Guillo está lejos de la de Frías Valenzuela. Pero no es menos fide-digna. Y sí mucho más comprometida, entretenida y cautivante. Tener este libro de Guillo al alcance de la mano es una garantía absoluta del tesoro más invaluable en estos días ácidos: una sonrisa. Y por cierto un rico testimonio que jamás morirá, de qué pasó y cómo lo vimos a través de los ojos y las manos de este maestro del humor inteligente como no ha habido otro en Chile.An ...