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UN DESASTRE PARA SIEMPRE

Jamie McGuire  

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Fragmento

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Capítulo 1

x

COARTADA x x x x o veía venir: un desasosiego persistente y cada vez mayor reptando bajo mi piel. Cuanto más trataba de ignorarlo, más insoportable se hacía: un picor que tenía que rascar, un grito abriéndose paso hacia la superficie. Mi padre decía que esa necesidad imperiosa de hacerme con las riendas cuando todo estaba a punto de torcerse era una especie de tic, un mecanismo de defensa inherente a los Abernathy. La había sentido instantes antes del incendio y ahora volvía a sentirla.

Estaba sentada en la habitación de Travis horas después del incendio, pero mi corazón latía acelerado y mis músculos no paraban de contraerse. El instinto me empujaba hacia la puerta. Me decía que me marchara, que huyera a cualquier parte lejos de allí. Sin embargo, por primera vez en la vida, no quería irme sola. Apenas lograba concentrarme en la voz que tanto amaba. Me decía lo mucho que había temido perderme y que cuando estaba a punto de escapar se había dado

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Abby

Un desastre es para siempre media vuelta y había corrido en dirección contraria, hacia mí. Había muerto mucha gente: a algunos no los conocía, pero a otros los había visto en la cafetería de State, en clase o en otras peleas.

Lo cierto era que habíamos sobrevivido y estábamos sentados a solas en su apartamento intentando digerirlo todo. Teníamos miedo, nos sentíamos culpables… por aquellos que habían muerto y por seguir con vida. Sentía los pulmones llenos de telas de araña y llamas, y no podía quitarme el rancio olor a piel chamuscada de la nariz. Era penetrante y, aunque me había duchado, ahí seguía, mezclado con la esencia de menta y lavanda del jabón que había utilizado para intentar eliminarlo. Tampoco conseguía olvidar los sonidos. Las sirenas, los llantos, las palabras de preocupación y pánico, y los gritos de la gente que llegaba allí y se enteraba de que un amigo seguía dentro. Todos tenían el mismo aspecto: cubiertos de hollín y con esa mirada idéntica de desconcierto y desesperación. Era una pesadilla.

A pesar de que me costaba c

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